Fuen ha pasado el invierno en nuestro jardín como quien dice, después de intentar muchas veces que los perros y ella se llevasen bien decidimos que era imposible, de modo que cerramos la pérgola y pusimos unos cojines para que ella y Reina pasasen las noches lo mejor posible. Una fría tarde de invierno, se escucharon unos gritos. Al asomarmos a la ventana, vimos a un tremendo gato montándola, fue un suspiro, pero ya habíamos visto síntomas de celo. ¿Estaría preñada? había que dejar a la naturaleza actuar, decidimos observarla y darle una pastilla de desparasitación interna, de modo que el alimento le nutriese lo mejor posible, y de paso mejorar su salud, que dicho sea de paso, siempre ha sido excelente.

Tras la desaparición de Reina, Fuen siguó viniendo a casa. Engordando poco a poco, hasta que llegó a parecer un botijo... pero siempre fiel, siempre cariñosa, sin miedo a los perros que veía desde la ventana. Daba igual que salieses con o sin comida, con unos mimos parecía bastarla.

¿Cuando daría a luz? ¿Lo haría en mi casa o en la fatídica caseta del vecino?
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