Un buen día, aparecieron dos gatas distintas. Mi hijo rápidamente les puso nombre, Reina y Fuen.

Reina era una gata asustadiza, no se fiaba de nosotros, venía, la dabas de comer, y se iba, muy temerosa, luego sabrás el motivo. No conseguimos identificar la raza, lo más parecido para nosotros es el bosque de noruega de mi hermana, pero tampoco la raza nos importaba mucho.

Fuen está claro que es una gata siamesa tradicional, con un carácter increible. Desde el primer día se dejó acariciar, siempre buscando el contacto humano, siempre dispuesta a ponerse panza arriba para que la quieras. Siempre dispuesta a entrar en casa, y realmente en mi casa viviría, pero mis perros se niegan a aceptarla, cosas de animales.


En estos últimos meses Fuen ha venido a vernos regularmente, incluso ha entrado en casa alguna vez, daba igual que estuviese. Amigos o familiares. Es una gata muy sociable, para nada desconfiada ni agresiva. Le gusta que la quieran, que la acaricien, que la traten como se merece cualquier animalito.
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